“El cantaor flamenco tiene que hacer que la palabra llegue al alma”

Todo disco tiene una historia. La de ‘Mi voz en tu palabra’ comenzó en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. Aquella noche Esperanza Fernández no fue allí a cantar, como tantas otras veces, sino a ver el documental ‘José y Pilar’ del realizador portugués Miguel Gonçalves Mendes. Y José Saramago la cautivó irremediablemente. “Me sedujo de una manera… sobre todo, como persona: su forma de hablar, su honestidad, su amor a la vida, su caballerosidad, la forma tan especial con la que trata a su esposa y ese amor tan grande que había entre los dos”. Lo que sintió lo describe como un flash. Así, de repente, cuando iba bajando las escaleras de salida, ya había decidido hacer un disco sobre el escritor.

A ver aquella reveladora película la llevó un amigo común con el propio Saramago. Y fue al primero al que pidió ayuda. “Le pregunté si alguien había grabado algo suyo y me dijo que sí, que Luis Pastor. Me facilitó el disco porque necesitaba escucharlo y ver qué me provocaba: su música me sedujo”. Así que fue el cantautor extremeño con su disco-libro ‘En esta esquina del tiempo’ quien la introdujo en el universo del literato portugués. Las piezas iban encajando “de una forma inexplicable”. Resulta que el manager de Esperanza es Juan Blanco, un gran conocedor de la cultura portuguesa y promotor de su música. Fue quien, tras advertirle de la dificultad del proyecto, le fue facilitando los textos. “Me mandaba poesía, yo las iba leyendo despacito porque tenía que imaginarme cosas e intentar cuadrar en mi cabeza algún estilo, alguna melodía”. Aunque sabía que todo cobraría forma cuando Dorantes se pusiera manos a la obra como director musical de la grabación.

Con él no tuvo casi ni que hablar, tal es la conexión que hay entre ambos tras muchos años de colaboraciones mutuas. “No quería que se enfriara el proyecto, así que se lo conté enseguida. Le encantó”, explica la cantaora. David es, para ella, “una persona y un músico muy especial, ya sabéis cómo es, ¡qué voy a contar!”. Y no sólo se sirvió de su talento musical, sino de su energía: “Yo juego mucho con las energías de las personas y eso me ha hecho poder contar siempre con la gente adecuada a la hora de trabajar: me ha pasado toda la vida, miro antes a la persona que al artista”, confiesa. Es lo que le llevó a recurrir de nuevo a José Miguel Évora, “que me conoce perfectamente desde 1994, cuando hicimos ‘A oscuras’, imagínate”. Para el proyecto de Saramago le dio “libertad para que hiciera lo que le diera la gana, con total confianza”. Y le compuso dos temas, ‘Dijeron que había sol’ y ‘Madrigal’, “con una peculiaridad, unos tonos, unos cambios y unas subidas y bajadas increíbles”.

Highslide JS
Esperanza Fernández (Foto Daniel M. Pantiga)

La energía siguió fluyendo a la hora de escoger a los músicos que interpretaron los diez temas en el estudio. Guitarristas como Miguel Ángel Cortés, Eduardo Trassierra, Salvador Gutiérrez y Ricardo Moreno, el percusionista cubano Jorge Pérez, su hermano Jose también a la percusión, contrabajo de Yelsy Heredia “con ese swing suyo”, Los Mellis y tres alumnas suyas -una de ellas, rusa- a los coros… Y, con el tres cubano, Raúl Rodríguez, quien la casualidad le puso en el camino. “Estaba dándole vueltas a ‘En esta esquina del tiempo’ y un día, caminando hacia mi escuela, me lo encontré en la Plaza del Pumarejo, me lo llevé al coche y le puse a escuchar la maqueta del tema”. Ella quería que él tocara. Y él quería tocar. Todo seguía encajando.

¿Y cómo interviene el flamenco en este disco? Obviamente, no de forma usual. Lo dice la cantaora, que “hay palos, pero no son palos tradicionales. Una soleá -‘Dijeron que había sol’-, por ejemplo, que no es ni la de Triana, ni la de Alcalá, pero va en tiempo de soleá. Luego, una bulería al golpe -‘Intimidad’-, pero es una canción. Tampoco el garrotín es el tradicional”. Dorantes lo resuelve usando la expresión “a tiempo de”. Aunque hay excepciones como la malagueña. “Me fue súper difícil, pero encontré la poesía perfecta para la malagueña de La Trini, jabera, jabegote y fandango de Frasquito Yerbagüena. Quedó perfecto. Eso lo hice yo. Y era la primera vez, un trabajo nuevo para mí”, comenta la artista. Y ya en el “a capella”, si bien hay referentes clásicos, volvemos a la imposibilidad de asignarlo a un estilo concreto, “pero hay base de martinete, base de trilla, una cabal, una cadencia de Triana… una mezcla que también fue cosa mía”.

La “culpa” la tiene la poesía. Los versos de Saramago no cuadran métricamente con los esquemas de los palos flamencos. Pero lo que en principio pudiera ser un handicap, se convierte en virtud. Esperanza Fernández es en este disco una cantaora transformada, muy lejos de aquella que mostró en su anterior trabajo ‘Recuerdos’ y más próxima a la que se atreve a colaborar con figuras de la música clásica, la contemporánea o el jazz. Es decir, libre. Por eso, se ha permitido “jugar mucho con las voces, pues tenía que buscar otra manera para decir esa poesía y que realmente llegara al alma”, confiesa. Pero poniendo mucho cuidado en no desvirtuar los textos: “Cada poesía tiene un mensaje muy especial y una forma de describir impresionante, y eso lo tuve muy en cuenta. Creo que más que escogerlos yo, fui yo la escogida”.

Y, claro, la vocalización -algo que no siempre han tenido en cuenta los cantaores- era fundamental. Es algo que lleva trabajando desde niña. Y cuenta por qué: “Cuando empezaba, escuchaba los discos y no me enteraba de nada. Y hasta lloraba de frustración. Y mi padre, como eran letras tradicionales que conocía, me guiaba”. Aunque subraya que “no es una crítica porque, aparte de que tenemos buenos maestros como Antonio Mairena, Manolo Caracol o La Niña de los Peines, dependiendo a quién, se le podía permitir”. Ahora bien, “a un chaval de ahora, en esta época, no se le puede permitir. El flamenco ya no es una minoría, sino una mayoría. La gente se sienta a escuchar música y quiere saber qué estás diciendo: el cantaor tiene que hacer que la palabra te llegue al alma. El cante tiene que ser recíproco: no sólo te vas a enterar tú, deja que todo el mundo se entere de lo que estás cantando”.


Esperanza Fernández en la presentación de ‘Mi voz en tu palabra’ en Madrid
(Foto Daniel M. Pantiga)

Como cada vez que se ha enfrentado a la poesía, tiene muy en cuenta los trabajos de sus predecesores, sobre todo, Enrique Morente y Carmen Linares. Para ella, “es muy de agradecer lo que hicieron con el flamenco y la poesía. Fueron y son -a Enrique lo tiene siempre presente- súper valientes”. Y es un diálogo que hace evolucionar musicalmente el cante. Lo confirma el hecho de que ‘Mi voz en tu palabra’ sea, a su juicio, “un disco que no tiene nada que ver con nada, ni mío anterior, ni de nadie. Es otro mundo, por completo”. Sólo hay que escucharlo. En directo, ya tuvieron oportunidad de hacerlo quienes acudieron a la presentación en la IX Mostra Portuguesa de Madrid, entre ellos, Pilar del Río. Tiene el beneplácito total de la esposa de José, a quien sorprendió versionando los dos temas de Luis Pastor en la inauguración de una biblioteca de un pueblo sevillano. “Era algo que no entraba en las previsiones de ella, ni tampoco de él, que una flamenca cantara su poesía”. Bailarla, como recuerda la cantaora, la había bailado María Pagés, aquel ‘Alzo una rosa’ que el propio autor le recitó con su voz. Ahora que no está, la voz se pone Esperanza Fernández. Todo encaja.

See on www.flamenco-world.com

Advertisements
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.