El flamenco, ese instante – El Mundo

José María Goicoechea y José Manuel Gómez glosan las fotos de Jerónimo Navarrete
Morente, fotografiado en 2008 por Jerónimo Navarrete.

Morente, fotografiado en 2008 por Jerónimo Navarrete.

“¿Por qué partir de un instante, una anécdota, un pasaje de un minuto, para hablar de un artista con 30 años de carrera? Porque la parte emocionante, el pellizco del flamenco es eso: estar viendo a El Torta y, en un momento, el mundo se detiene. Esa es la razón por la que gusta el flamenco, ese instante que no tiene ninguna de las otras artes populares”. José Manuel Gómez, colaborador de este periódico y más conocido en el mundo musical por su sobrenombre, ‘Gufi’, explica de este modo la peculiar aproximación al arte de ‘Flamencos’, el libro publicado por Rey Lear en el que él y José María Goicoechea escriben los perfiles de las cerca de 150 figuras fotografiadas por Jerónimo Navarrete que aparecen en el mismo.

Así, ‘Flamencos’ se convierte en un recorrido que empieza en Paco de Lucía y termina en Morente, con paradas en Lola Flores, Camarón, Farruco, Raimundo Amador y todos los que han hecho algo importante en esta música. Una forma de conocer a esos personajes que miran al lector desde las imágenes de Navarrete, sin que esas pinceladas sean “un pie de foto”. Así, Gómez recuerda la presentación de ‘Soy Gitano’, de Camarón, en los estudios Abbey Road de Londres… ante un público compuesto de periodistas españoles. Una situación absurda que el propio cantaor de San Fernando no entendía y que, según el coautor del volumen, subraya una de las señas que identifican este universo: “En el flamenco, el arte y el negocio van completamente por separado. Muy pocos han vivido de su arte y el que lo hayan podido hacer es un fenómeno relativamente reciente, pues hace no mucho que los flamencos dejaron de cantar para los señoritos”.

Dice Gómez que, aparte del reto que supone resumir a personajes como Morente en una línea (“Cuando llegué a Madrid era un lector de novelas del Oeste, hasta que leí a Lorca“, confesaba el cantaor granadino, en una declaración recogida en su perfil), trabajar en el libro le ha servido para descubrir a gente como la bailaora Rocío Molina, “alguien que te puede llegar a emocionar a través de Youtube”.

El viaje ha servido también para constatar una circunstancia que Gómez lleva tiempo detectando: “El flamenco es una de las músicas más vivas que existen. Entiendo cómo y por qué los viejos hablan de su arte como algo que está muriéndose. Pero saca un disco Paco de Lucía y la mitad de los guitarristas del mundo se paran a escucharlo. Los japoneses se vuelven locos. Y somos muchos los que hemos crecido con Paco, con Camarón, Jorge Pardo, Tomasito, Diego Carrasco… Gente que se ha mezclado con músicos contemporáneos”.

Esa fusión es la que engendró a los dos álbumes más revolucionarios del género, a juicio de Gómez: ‘La leyenda del tiempo’, de Camarón, y el ‘Omega’, de Morente. “Dos discos que son imperfectos, que en determinados momentos suenan mal, pero que son importantes por esa capacidad de creación brutal, por pisar terrenos inexplorados y por las puertas que abrieron”, explica. Lo cual sirve para volver al personaje que cierra el libro: “Morente no había estudiado, pero se construyó intelectualmente a sí mismo. Hasta el punto de que no he conocido a una persona tan abierta, versátil y generosa con su arte”.

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