“Mi empresa funciona porque me duele en el alma”

DE CERCA Sara Baras Directora de su propia compañía de danza

Si a la hora de bailar le mueve la libertad, al gestionar confía en los principios de la empresa familiar donde se mezclan arte, profesionalidad y sentimientos.
Sara Baras (Cádiz, 1971) es la artista más reconocida del mundo del flamenco. Tiene fans en Japón, Estados Unidos y Londres, donde ha inaugurado con el cartel de “no hay entradas” el Flamenco Festival, el certamen de música y danza española más conocido de la ciudad.
Sin embargo, Baras no es sólo una gran bailaora. En 1998 la gaditana decidió montar su propia compañía. Hija de un coronel de la Marina y de una profesora de flamenco, la vena artística y empresarial le llega por lado materno. Desde entonces, la Compañía de Sara Baras recorre el mundo demostrando que el flamenco es un arte universal.
– Usted es ante todo bailaora, ¿pero se siente también empresaria?
Soy las dos cosas. El público conoce mi nombre y mi baile, pero también tengo una empresa. Esto es posible porque me rodeo de personas que profesionalmente están muy preparadas, pero con las que personalmente estoy muy unida. Somos un equipo.
– ¿Cómo se gestiona una compañía de ballet flamenco?
Nuestra empresa es peculiar porque la familia es fundamental y entre todos llevamos adelante el proyecto. Mi manager, y quien lleva la parte empresarial, es mi hermano Bibi; mi hermana Patricia está siempre conmigo, y cuando viajo, mi cuñado José se convierte en mi asistente personal; uno de mis sobrinos es técnico; y mi marido, José Serrano, es mi pareja de baile.
– ¿Así que realmente se trata de una empresa familiar?
Totalmente. Aquí no trabajamos porque el jefe nos controle o se vaya a enfadar. Ésta es una empresa que nos duele en el alma y esto hace que hagamos las cosas de otra manera, a nuestra manera, y que funcione.
– ¿Se considera una buena jefa?
Bueno…, yo creo que sí que soy buena jefa. Soy la primera que llega y la última que se va de los ensayos. Pero en realidad me siento más compañera que jefa dentro de mi propia empresa. Bailo, pero también me gusta estar pendiente de las luces y también dirijo, así que estoy en contacto con todo el equipo. En ese sentido, mi hermano Bibi es más jefe que yo.
– ¿Quita libertad artística ser empresaria?
En el flamenco sentirse libre es fundamental. Siempre hemos tenido claro que los intereses económicos no podían coartar nuestra libertad a la hora de crear y de bailar.
– ¿Se nota la crisis?
Se nota y mucho. Nosotros seguimos trabajando y el público sigue viniendo a vernos, que es un milagro. Las condiciones de los artistas también han cambiado. Hay muchos que no pueden trabajar y que ahora bailan dependiendo de la taquilla, en lugar de con un caché determinado, como se hacía antes.
– Y además subió el IVA…
La subida del IVA ha sido muy dura, del 8% al 21%. Esto se quita de la taquilla, así que lo paga el artista, que recauda menos.
– ¿Sobrevivirá la compañía sin Sara Baras?
Estoy en mi mejor momento y no creo que haya un tope de edad para seguir bailando. Todas las experiencias te ayudan a crecer. Físicamente me siento fuerte y con la madurez haces mejor las cosas. Me siento aún muy chica…

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