Flamenquito

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Por fin una buena noticia. El flamenquito ha muerto. Fue una de esas etiquetas desafortunadas, nacida desde la ignorancia y el desprecio que fue adoptada tanto por los insultantes como por los insultados. Nadie habla de rock-ito, de rap-ito o de trap-ito. Ahora, para minusvalorar a Rosalía no se pueden utilizar diminutivos, porque ella lo hace todo a lo grande. En A Palé cita en la misma frase «Kawasaki” y seguiriyas. La estructura de la canción es rara, pero eso nunca debería preocupar a los cabales ¿No eran raros los flamencos en el Siglo XIX? ¿y en el Siglo XX? ¿Se acuerdan?.

El Desacuerdo es una composición en la que Carles Benavent, Tino Di Geraldo y Jorge Pardo conectan Flamenco Leaks con las sonoridades de los tiempos en que Camarón grababa La Leyenda del Tiempo, que el trío convierte en una de las grandes interpretaciones del jazz contemporáneo. Paco Soto comienza a dar Candela con la voz y los versos de Juan Antonio Salazar, uno de los grandes que participa en las jam de los miércoles del Café Berlín.

En esta colección de novedades presentadas como capítulos de una sinfonía presentamos una balada de la tradición rumbera: Camino Camino, el disco de El Sebas de la Calle está producido por Manuel Malou. Imaginamos que el apelativo de El Sebas se lo ganó en la calle y ahí en una esquina de Lavapiés recordamos a El Torta, un fogonazo por bulerías que conecta con Rosalía.

Vale, Ya no me Quieres. Para interpretar a Bola de Nieve necesitamos a una cantante y a un pianista, un hombre y una mujer, un blanco y un negro, una comedia y un melodrama. La rumba callejera y la ópera. El jazz y la copla. Un santo pecador… Y aún así necesitamos el arte y la sensibilidad de Martirio y Chano Domínguez.

El hispano/japonés Miguel Hiroshi se sube a la alfombra mágica con Richard Ekre y Jorge Pardo. El vuelo alcanza hasta detrás del arcoiris, cruzamos las fronteras con Kati Golenko que está cantado en ¡inglés! Y vuelve Martirio con Chano, con Bola de Nieve y con Bito Manué que es ese que no sabe inglés.

Algunos dicen que hasta que no caes en las seguiriyas no te enteras de qué va el flamenco. Los Cielos de Madrid son producto de la impureza del aire que respiramos. Pero miras el cielo al atardecer y sólo contemplas la belleza de la paleta de colores. Con la seguiriyas pasa lo mismo, no importa lo que has sufrido. Canta Ingueta Rubiocon el piano de Pedro Ojesto y ves lo hermoso que es el paisaje aunque te duelan los pulmones.

Hay infinitas maneras de reflejar el dolor. El batería Henry Cole disfruta rompiendo el compás, luego lo recompone y vuelve a las raíces, mientras la máxima estrella del reggaetón, entona un canto primordial. Hace unas semanas preguntábamos ¿dónde está Tego? la respuesta nos llegó por Twitter (dios bendiga a las redes sociales, pero sólo un poco). Los que se hayan quedado con ganas de perrear, van a tener que aprender un nuevo concepto: spoken word, sobre una base de groove que alcanza el freejazz al compás de las raíces boricuas o así. ¿Música urbana? Por supuesto… pero no, no nos parece reggaetón.

Tras el delirio alguien grita: ¡callarse! para que se alce la voz de Tío Gregorio El Borrico por seguiriya. Recoge el testigo el trío formado por Carles Benavent, Tino di Geraldo y Jorge Pardo en su peculiar visión de La Leyenda, una composición que grabaron Jorge Pardo y José Antonio Galicia en el disco de Camarón en 1979.

Volvemos con Tego Calderón, el autor de The Underdog/El Subestimado, un disco tan importante para la música universal como el Kind of Blue de Miles Davis. De ahí rescatamos Mil Cosas. Para entender las letras de Tego nos pasa que necesitamos subtítulos. El mensaje también se puede aplicar a muchos flamencos: Sabe hacer mil cosas buenas con la vida de los demás. Pero con la suya propia todavía no ha hecho na.

Chema García Martínez comienza el libro Tocar la Vida con una cita de Manolito de María: “Canto porque me acuerdo de lo que he vivido”. Es curioso que se cite a un flamenco cuando el libro trata sobre los músicos de jazz, una especie en peligro de extinción. No se equivoquen, ahora hay más músicos de jazz que antes y saben mucho más. Tocar la Vida es la crónica de un tiempo que no volverá. Quizá por eso el autor vive ahora en Brasil y tras la presentación del libro en Madrid, su nieta aprovechó la presencia de varios personalidades de la música para hacer la pregunta del año: ¿Te gusta Rosalía?

Fuente: https://gladyspalmera.com/actualidad/tocar-la-vida/

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